Cada vez son más utilizados los fármacos inmunomoduladores biológicos en el tratamiento de diversas patologías, en especial reumatológicas, digestivas, neurológicas o dermatológicas.

Estos fármacos modifican la capacidad del sistema inmune, por lo que, dependiendo del tipo de medicamento, dosis y duración del tratamiento, las personas que lo recibes se considerarán inmunodeprimidas.

Es importante que antes del inicio de estos tratamientos se realice una valoración del estado inmunitario del paciente frente a las enfermedades prevenibles mediante la vacunación. También, y siempre que sea posible, debería posponerse el inicio del tratamiento hasta completar la vacunación.

La coordinación entre la atención médica especializada, el servicio de medicina preventiva y la atención primaria de salud es imprescindible.