Hoy, 21 de marzo celebramos el día mundial del síndrome de Down (SD), este año con el lema “No dejar a nadie atrás” Por ello, desde  este espacio queremos resaltar la importancia de la estrategia vacunal en las personas afectadas y de esta manera sumar un grano mas de arena a la lucha contra mitos y prejuicios sobre la vacunación.

El síndrome de Down no es una enfermedad en sí misma, es una alteración genética que presenta una inmunodeficiencia primaria y por ello una mayor susceptibilidad a las infecciones, especialmente en el tracto respiratorio. El riesgo está incrementado, sobre todo, durante los primeros 5 años de vida, pero también, no lo olvidemos, en edades más avanzadas. También, presentan con más frecuencia procesos autoinmunes, como el hipotiroidismo o la enfermedad celíaca, y muestran un deterioro precoz del sistema inmune  (inmunosenescencia).

Las personas con síndrome de Down presentan mayor susceptibilidad a las infecciones.

A pesar de que no se trata de una inmunodeficiencia grave, es muy importante que las personas con SD sigan el calendario vacunal sistemático. Desde octubre de 2018 el Ministerio de Sanidad Español ha incluido un capítulo específico para este colectivo dentro del documento  “Vacunación en grupos de riesgo de todas las edades y en determinadas situaciones”, recomendando algunas vacunas selectivas adicionales tanto en niños como en adultos.

  • Hepatitis B. Después de la vacunación sistemática está justificada la comprobación serológica de la respuesta inmune tras la vacunación y valorar la necesidad de repetirla, sobre todo si van a frecuentar centros educativos especializados y/o similares.
  • Gripe. Recientes trabajos han mostrado mecanismos inmunitarios agravantes de la gripe en personas con SD, lo que refuerza la recomendación de su vacunación sistemática a partir de los 6 meses de vida, independientemente de la coexistencia o no de otros factores de riesgo.
  • Neumococo. Las personas con SD incrementan el riesgo de enfermedad neumocócica invasiva, por ello se recomienda la vacunación antineumocócica.
    En menores de 2 años se administrará la vacuna neumocócica conjugada trece valente (VNC13) por ser la que cubre mayor número de serotipos y la vacuna neumocócica polisacárida (VNC23) al cumplir los 2 años. Si la vacunación se inicia partir de los 2 años de edad en niños o en adultos, de debe administrar la VNC13 seguida de la VNC23 (en este orden) de acuerdo con los intervalos y número de dosis recomendados oficialmente.

Cabe recordar que, la inmunodeficiencia que presentan estas personas no contraindica la administración del resto de vacunas contempladas en los esquemas de vacunación de cada país y en consecuencia, tampoco ninguna de las vacunas de virus vivos atenuados como el sarampión, la rubeola, la parotiditis o la varicela.