Desde hace algún tiempo están apareciendo noticias sobre la vacunación en oficinas de farmacia. Esta es una medida que se está aplicado en diferentes países, con diferentes estrategias y resultados.

Las personas que se manifiestan a favor de esta propuesta en España, argumentan que es una estrategia que aumentará las coberturas de vacunación, debido a que se asegura un fácil acceso a las vacunas y a la vacunación y al conocimiento de la patología del paciente a través de su historial farmacéutico.

No obstante, en nuestro medio, los centros de atención primaria de salud (CAP), ya ofrecen un fácil y amplio acceso a la vacunación, gratuidad, y la administración de las vacunas es realizada por profesionales de enfermería. Además garantiza:

  • El conocimiento del historial farmacológico y  sanitario del usuario, con la información necesaria respecto a la vacunación (alergias, reacciones adversas, contraindicaciones, etc.)
  • Un registro adecuado de la vacunación en la historia clínica del paciente y el seguimiento de la historia vacunal.
  • La preparación científica y técnica para indicar la vacunación, responder a las dudas y dificultades que plantee el usuario, vacunar y hacer frente a cualquier problema que pueda surgir  el acto vacunal.
  • El control de calidad y trazabilidad de las vacunas mediante el control de temperaturas y de la termoestabilidad.

Está claro pues, que la situación en nuestro país difiere bastante de la que se da en los países en los que se ha aplicado esta medida.

Sin embargo, las coberturas alcanzadas en ciertas campañas de vacunación, como por ejemplo la  antigripal, dejan mucho que desear. Por ello apostamos por la implicación de todos los actores sanitarios en la educación sanitaria, la estimulación y la indicación de la vacunación. Y en situaciones como esta, es donde creemos que las farmacias tienen un papel relevante  y  es donde sus profesionales  tienen un papel clave para ejercer como agentes de promoción y información sobre  vacunación.

Mientras, las enfermeras debemos mirar más allá y tener en cuenta que, si no es nuestro colectivo quien hace un esfuerzo de información, formación y vacunación, tanto entre los mismos profesionales como entre la población, con toda probabilidad, alguien ocupara este espacio.