En los llamados  países  desarrollados o del primer mundo, existe por parte de algunas personas contrarias a la vacunación, la creencia de que ya no es necesario vacunarse para protegerse de las enfermedades que las vacunas previenen, y que en realidad, estas enfermedades ya no existen y por lo tanto estamos seguros si no lo hacemos.
¡Gran error!  Todas las enfermedades vacuno prevenibles siguen existiendo, y es gracias a las estrategias de vacunación universal que se ha conseguido mantener, en un estado casi inexistente en cuanto a enfermedad, la presencia de estas patologías.
La única enfermedad que la especie humana ha conseguido erradicar es la viruela, el resto siguen ahí, bajo control si seguimos manteniendo coberturas altas de población vacunada. Con  altas coberturas conseguimos además el efecto de protección de rebaño que nos permite proteger a aquellas personas que por edad o enfermedad no pueden protegerse mediante la vacuna.

Si bien es cierto que las mejoras en higiene y salubridad de que gozamos, han hecho disminuir la presencia de enfermedades infecciosas, no todas ellas se controlan con  grandes medidas de salud pública. Necesitamos otras herramientas, como las vacunas. Estas han demostrado que controlan la carga de enfermedad, y no nos cansaremos de repetirlo,  son seguras y efectivas.

Otro factor a tener en cuenta a la hora de poder convencer a las personas escépticas a la vacuna por este supuesto, es que el mundo se nos ha quedado pequeño. En mayor o menor medida mucha gente viaja y por motivos muy distintos. Estos viajes pueden ocasionar y ocasionan el desplazamiento de virus y bacterias. No en todos los países hay la posibilidad de vacunar o no en todos los países existe la conciencia ciudadana de vacunarse  y es fácil encontrar territorios y poblaciones con un alto índice de no vacunados por motivos varios. Países que nos parecen lejanos, quizás a mil o dos mil kilómetros de nuestro hogar, pero también a la vuelta de la esquina. Muchos de los brotes de enfermedad vacuno prevenible que se dan en nuestro entorno son debidos a la importación de la enfermedad. Por lo tanto   aquellas personas no vacunadas o parcialmente vacunadas están en riesgo de contraer la enfermedad y de diseminarla.