Las vacunas sistemáticas son aquellas que se administran de forma generalizada a toda la población con una doble finalidad: la individual, que protege proteger a la persona vacunada y la colectiva que proporciona  la inmunidad de grupo.

Estas vacunas están integradas en un calendario definido por las autoridades sanitarias y en España son vacunas financiadas por el sistema público de salud.

Las vacunas no sistémicas son aquellas que no forman parte del calendario sistemático como las anteriores. Son de aplicación individual y están indicadas para conseguir la protección en personas con un elevado riesgo de infectarse, ya sea porqué pertenecen a alguno de los grupos de riesgo o por el estilo de vida. Tomemos como ejemplo las vacunas indicadas al profesional sanitario, la vacunación del viajero o aquellas necesarias en la protección de ciertas patologías.

Las vacunas recomendadas son aquellas que no forman parte del calendario sistemático, y que en función de la epidemiologia de la zona y/o de los recursos disponibles, las autoridades sanitarias no las incluyen en la financiación pública, aunque no por ello dejan de ser efectivas y menos importantes. Suelen estar recomendadas, con buen criterio, por las sociedades científicas y son de aplicación para toda la población.

¿Debemos informar sobre las vacunas no financiadas?

Nuestro criterio es que debemos informar, como proveedores de salud, que vacunas están indicadas y disponibles en farmacias, debemos informar sobre los efectos secundarios menores y de los posibles riesgos graves e infrecuentes.

La Ley 41/2002, de 14 de noviembre, en su Capítulo II-art. 4 nos dice que, los pacientes tienen derecho a conocer, con motivo de cualquier actuación en el ámbito de su salud, toda la información disponible sobre la misma.
La información que, como regla general, se proporcionará verbalmente dejando constancia en la historia clínica, comprende, como mínimo, la finalidad y la naturaleza de cada intervención, sus riesgos y sus consecuencias.
El médico responsable del paciente le garantiza el cumplimiento de su derecho a la información. Los profesionales que le atiendan durante el proceso asistencial o aquellos que le apliquen una técnica o un procedimiento concreto también serán responsables de informarle.

Cuando se trata de vacunas no financiadas, la prescripción médica por denominación comercial es el documento imprescindible si los pacientes deciden comprarla  y aquí nos remitimos al Real Decreto 288/1991, por el que se regulan los productos inmunológicos de uso humano.

De lo relatado concluimos que, como profesionales de la enfermería, que sí  podemos y debemos, informar sobre aquellas vacunas que, aunque no financiadas, supongan un beneficio potencial para la salud del paciente aunque es preciso, para su adquisición en farmacias, la prescripción médica correspondiente.

¿Debemos de administrar de estas vacunas en el sistema público?

En nuestra opinión, sí. El Real Decreto 1030/2006, de 15 de septiembre, por el que se establece la cartera de servicios comunes del sistema nacional de salud y el procedimiento para su actualización y  la Cartera de servicios comunes de atención primaria: Prevención y promoción de la salud: 1.2. Actividades preventivas, incluye:

“Vacunaciones en todos los grupos de edad y, en su caso, grupos de riesgo, según el calendario de vacunación vigente aprobado por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y las administraciones sanitarias competentes, así como aquellas que puedan indicarse, en población general o en grupos de riesgo, por situaciones que epidemiológicamente lo aconsejen”.

¿Qué debemos tener en cuenta? Pues informar sobre los riesgos potenciales y el registro en la historia del paciente sobre la información que hemos proporcionado y la administración de la vacuna

En la práctica:

“….Una buena relación de confianza y seguridad ante las vacunas por parte del personal sanitario, colabora en disminuir de forma significativa las reticencias y tendencia al rechazo.”

No está justificada legalmente una actitud en la que no se facilite información y administración de vacunas no financiadas, y no respetar el derecho de los padres o de los propis pacientes a decidir si sus hijos o ellos mismos han de recibir estas vacunas.

Estas vacunas han demostrado su utilidad y además, como hemos comentado, están recomendadas por sociedades científicas de reconocido prestigio y profesionales,  por las autoridades sanitarias  y países epidemiológicamente similares al nuestro.

Para ofrecer información de las vacunas por escrito  accede a los documentos, que puedes copiar, usar y traducir bajo citación:

Información sobre vacunas no financiadas:

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